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EN LA PELUQUERÍA

Mikael, un chico alemán de diecinueve años, está en Madrid hace un mes estudiando español como estudiante de intercambio en la Universidad Autónoma de Madrid. Su nombre es Mikael, pero en España se presenta como Miguel. Durante este mes ha aprendido mucho. Por ejemplo, ya sabe cómo pedir algo para beber y comer en restaurantes y cafés. Mikael piensa que los estudios intensivos en la universidad son muy buenos.

Hoy quiere ir a una peluquería a cortarse el pelo, ya que mañana tiene una cita con una chica muy guapa y simpática. Ella también estudia en un curso de español intensivo para extranjeros en Madrid, pero estudia en la Universidad Complutense.

Antes de ir a la peluquería, Mikael, le pregunta a su profesor de español si le puede enseñar unas frases útiles para hacerse entender en una peluquería. El profesor, con mucho gusto, le enseña unas diez frases.

Mikael va a una peluquería que está al frente de su piso, a solamente cien o doscientos metros.

Muchos estudiantes en su clase le han dicho que es una muy buena peluquería. Además el corte de pelo para hombres es de solamente 10 euros. En Alemania el corte de pelo cuesta más que el doble. Entra a la peluquería.

Peluquera – Bienvenido y toma asiento.

MikaelGracias. Perdón, ¿me pueden atender ahora o tengo que pedir una cita para más tarde?

Peluquera – Te puedo cortar el pelo dentro de unos diez minutos guapo.

Mikael – Pues, entonces me siento a esperar.

Peluquera – Si quieres, puedes colgar tu chaqueta en el colgador allí. En la mesa hay unas revistas y unos periódicos si deseas leer algo. También hay una máquina de café y té allí si deseas beber algo mientras esperas.

Mikael – Perdón, ¿cuánto cuesta una taza de té?

Peluquera – Es gratuito. En el refrigerador hay leche.

Mikael – Vale, muchas gracias.

Mikael cuelga su chaqueta en el colgador, se toma una taza de té y se sienta en un sillón. Mientras espera su turno, lee una revista de moda. Después de unos minutos se acerca la peluquera.

Peluquera – Vale. Ahora estoy lista. Puedes tomar asiento en el lavacabezas allí.

Mikael – Vale, gracias.

Peluquera – Ahora te voy a lavar el pelo con champú y acondicionador.

La peluquera le lava el pelo a Mikael con champú y acondicionador y le dice que levante la cabeza para envolverle el pelo en una toalla. Después le dice a Mikael que se vaya a sentar en la silla para cortarle el pelo.

Peluquera – ¿Quieres algún corte en especial?

Mikael – Pues, me gustaría un estilo como el del chico de esta fotografía. También me gustaría teñirme el pelo, por favor

Peluquera – Vale. ¿De qué color quieres teñirte el pelo?

Mikael – Pues, me gustaría tener el pelo de color azul claro. He tenido el pelo rubio toda mi vida y ahora quiero tenerlo de color azul claro.

Peluquera – Muy bien. Puedes poner tus gafas sobre la mesa si deseas.

Mikael – Vale. Perdón, ¿tienes una revista para leer?

Peluquera – Sí, quieres una de revista de moda o de coches?

Mikael – Una revista de coches, por favor.

Peluquera – Vale, tenga.

La peluquera le corta las puntas y le tiñe el pelo de color azul claro. El corte de pelo tarda solamente diez minutos y el teñido de pelo más o menos 35 minutos. La peluquera le vuelve a lavar el pelo en el lavacabezas y después vuelven a la silla peluquería.

Peluquera – ¿Te gusta el corte y el color?

Mikael – Sí, mucho. Muchas gracias. Hoy, mis amigos, no me van a reconocer.

Peluquera – ¡Gracias a tí! Espero verte pronto de nuevo.

Mikael – Igualmente. Perdón, ¿dónde se paga?

PeluqueraPuedes pagar en la recepción. ¡Hasta luego joven!

MikaelHasta luego señorita. Nos vemos.

Mikael se pone la chaqueta y se mira en el espejo y está muy feliz con su nuevo corte y con su nuevo color de cabello.

Recepcionista – ¡Hola, chico! ¡Te ves guapísimo! ¿Quieres pagar con el móvil, al contado o con tarjeta?

Mikael – En efectivo, por favor. ¿Cuánto es?

Recepcionista – Son 15 euros en total. 10 euros por el corte de pelo y cinco euros por teñirte el cabello.

Mikael – Tenga. Los 5 euros que sobran es propina para la peluquera.

Recepcionista – Vale, pero no te preocupes. En España no se necesita dar propina. Gracias por tu visita y muy bienvenido de vuelta guapo.

Mikael – Vale, muchas gracias. ¡Hasta pronto!

Recepcionista – ¡Hasta luego!

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