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EN LA BIBLIOTECA

Soy Dolores y tengo cuarenta y siete años. Soy profesora de español e inglés en una escuela primaria. Vivo con mi esposa y dos hijos en Cuzco, Perú. Mi esposa se llama Doris y nuestros hijos se llaman Diego y Lisa. Los dos van a la misma escuela en que yo soy profesora.

A toda nuestra familia le gusta leer. Todos los sábados visitamos la biblioteca juntos. Solemos salir muy temprano por la mañana de casa; a las ocho. A esa hora la biblioteca está cerrada. Desayunamos siempre en un café, que está al frente de la biblioteca. A las nueve y media en punto abren las puertas de la biblioteca. Normalmente somos los primeros en entrar a la biblioteca.

En la biblioteca nos gusta disfrutar del silencio, leer, devolver y pedir libros prestados. A Diego le gusta sentarse sólo en un rincón de la biblioteca a leer y a Lisa le gusta mucho sentarse a leer en un sillón. A mi esposa y a mí nos gusta sentarnos en una habitación cerca de la entrada a leer periódicos y revistas. A las doce nos juntamos todos al lado de la recepción de la biblioteca para ir a almorzar. Casi siempre almorzamos en la misma taberna, que está cerca de la biblioteca.

Esta vez nuestra hija, Lisa, busca una novela en inglés. Diego busca un libro de programación. Él hace una búsqueda en el computador para encontrar el libro que busca y lo encuentra muy rápido. Después se sienta en un sillón a leer el libro. Lisa, todavía, no sabe hacer una búsqueda en el computador de la biblioteca. Por eso se acerca a una bibliotecaria para pedir ayuda.

Lisa – Perdón señora, ¿me puede ayudar?

Bibliotecaria – Claro que sí. Con mucho gusto. ¿En que te puedo ayudar?

Lisa – Pues, estudio inglés en la escuela y el inglés que me enseñan es demasiado fácil. Por eso, busco una novela en inglés para niños que tengan el inglés como segunda o tercera lengua. Quiero aprender más ingles y quiero aprender rápido. Mi meta es poder leer una novela en inglés todas las semanas.

Bibliotecaria – ¡Sabes hablar inglés ya! ¡Qué bien! Cuando era pequeña como tú, no sabía hablar nada de inglés.

Lisa – En realidad hablo y entiendo poco inglés y por eso quiero leer más libros en inglés. También quiero hablar más inglés. Mi madre y yo hablamos inglés a veces y eso me ayuda mucho.

Bibliotecaria – ¡Qué bien! Vas a hablar dos de los tres idiomas más hablados e importantes en todo el mundo cuando seas grande.

Lisa – Gracias.

Bibliotecaria – Ven conmigo y te mostraré el estante con libros en inglés para niños y jóvenes.

Lisa – Estupendo, gracias!

Bibliotecaria – Perdón, ¿cómo te llamas y cuántos años tienes?

Lisa – Me llamo Lisa y mi apellido es Díaz Muñoz. Tengo siete años, pero en un mes más cumplo ocho años.

Bibliotecaria – Vale. ¡Felicidades en antemano!

Lisa – Gracias.

Bibliotecaria – Aquí está el estante con libros en inglés para niños y jóvenes. En esta parte del estante están todos los libros en inglés para niños de seis a diez años.

Lisa – Gracias. ¿Hay una novela sobre niñas y niños que les gusta montar a caballo y pasar los días en el establo? Me encanta estar en el establo con mis amigos y con mi mamá. Mi madre y yo vamos al establo cinco días a la semana. Es el pasatiempo favorito de nosotras.

Bibliotecaria – ¡Qué bien! ¿No te da miedo montar a caballo?

Lisa – No, para nada. Es muy divertido.

Bibliotecaria – Vale. Aquí tienes tres diferentes novelas sobre lo que buscas. Son muy buenos. Este libro es de una chica colombiana que tiene trece años y se enamora en un chico que también monta a caballo. Es una historia muy linda y emocional, pero tal vez es más para niños mayores. Este otro libro es sobre una madre y su hijo, como vosotras, también pasan mucho tiempo en el establo y el niño, que tiene nueve años, un día ya no puede montar a caballo más. La historia de este libro es, como el primer libro, muy emocional. Además es muy triste de verdad. El último libro es sobre unas amigas que tienen once años y que no tienen dinero para montar a caballo. Sueñan con estar en el establo y montar a caballo. Una historia muy linda. ¿Te gustaría leer alguno de estos tres libros?

Lisa – ¡Sí, quiero leerlos todos! Los voy a leer todos, pero está semana voy a leer el segundo libro, el del niño que tiene nueve años, la misma edad de mi hermano, y que un día ya no puede montar a caballo más. Soy muy emocional y tengo que leerlo ahora.

Bibliotecaria – Vale. ¿Sabes que ahora puedes pedir los libros prestados en la máquina allí? Solamente necesitas tu tarjeta de la biblioteca y tu contraseña personal. ¿Quieres probar la máquina automática?

Lisa – Sí, mucho, pero yo no tengo una tarjeta de la biblioteca. Siempre uso la de mi madre.

Bibliotecaria – ¿Te gustaría solicitar una tarjeta personal?

Lisa – ¡Sí, mucho!

Bibliotecaria – Tu madre o padre necesita solicitar la tarjeta para ti, ya que eres menor de edad. 

Lisa – Vale, voy a buscar a una de mis madres. Un momento.

Dolores – ¡Buenos días! Soy la madre de Lisa.

Bibliotecaria – ¡Hola! Me puede dar su tarjeta de identificación, por favor.

Dolores – Tenga.

Bibliotecaria – Gracias. Puede escribir su correo electrónico, su dirección, el nombre de su hija y su fecha de nacimiento en este formulario, por favor.

Dolores – Vale. Perdón, ¿tienes un bolí?

Bibliotecaria – Sí, tenga.

Dolores – Ya está. Tenga.

Bibliotecaria – Gracias. Lisa, aquí está tu tarjeta.

Lisa – ¡Muchas gracias!

Dolores – Muchas gracias señorita.

Bibliotecaria – De nada señora.

Bibliotecaria – Lisa, ahora necesitas una contraseña. Puedes escribir tu contraseña en este teclado.

Lisa – Vale, gracias. Ya está. He escrito mi fecha de nacimiento: 131122.

Bibliotecaria – Tu contraseña es personal y nadie más que tu madre la debe saber. ¿De acuerdo?

Lisa – De acuerdo. Muchas gracias. ¡Hasta la próxima semana!

Bibliotecaria – ¡Hasta luego!

Dolores – ¡Hasta la próxima!

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